Aquí estoy, lanzando mis pensamientos en la Red, escribiendo sin un objetivo fijo, únicamente con el fin de expresarme. A modo de confesión y como una manera de aclarar ideas y sólo para eso. Siempre hay que retroceder y analizar las cosas ocurridas en los últimos días o semanas. ¿Por qué no? Es un buen ejercicio.
Libertad, bonita palabra. Seguramente la oímos varias veces al día. La oímos ¿pero la escuchamos realmente? ¿Sabemos qué es en realidad? Si consultamos el Diccionario de la Real Academia nos explica qué es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Eso lo entendemos todos pero ¿lo respetamos? Ese es el dilema, el nudo Gordiano, pero... ¿respetamos la libertad de la gente o sólo tenemos en cuenta esa palabra y lo que expresa en el momento en el cual vemos amenazada la propia? Sinceramente creo que pensamos en ello cuando es nuestra propia libertad la que encierran en la habitación de la mente estrecha de quienes nos rodean.
Al igual que equiparamos términos como amigo por conocido, confundimos un consejo con una orden. ¿Cuántas veces hemos recibido un consejo que más parece una imposición a nuestra forma de actuar y que pone en entredicho esa libertad? No es la preocupación de alguien que te aprecia y teme lo que te pueda suceder al tomar una decisión errónea, sino un recorte a esa libertad sin querer entender qué podemos utilizarla hasta para confundirnos.
Si analizamos porqué sucede esto, vemos que nadie tiene en cuenta que no somos iguales, que cada uno de nosotros tenemos una vida detrás, la cual nos influye en la toma de decisiones. Un mismo hecho afecta a cada uno de nosotros de distinta manera y crea un vínculo en nuestra mente, al que acudimos cuando sucede algo parecido, inconscientemente volvemos a él para tratar de analizar el presente. Entonces ¿por qué juzgamos a otros tomando como referencia nuestras propias experiencias, con el agravante de cuestionar sus decisiones y mandándolos a la hoguera, cual herejes, mientras nos convertimos en inquisidores de la libertad de decisión?
Una persona maravillosa, Rumayquilla ya sabes que me refiero a ti, me explicó esto tan sencillo, metidos en un lugar tan inhóspito como un garaje mientras hablábamos sobre lo divino y lo humano, haciéndome ver, y lo que es más importante, comprender, que no se debe juzgar a nadie por sus decisiones pues somos mundos distintos.
Que no somos perfectos, desde luego... pero libres en nuestra imperfección.
domingo, 29 de abril de 2007
Libertad
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario