Ojalá los sentimientos fueran solo palabras,
las sientes, las pronuncias, se van…
Siguen en ti pero no están.
Resuenan en los oídos pero se marchan para no volver.
Ojalá tu mirada se marchara de mi espejo,
Ojalá la seda de tu piel se tornara esparto
y sirviera para borrar aquella noche.
Por un fugaz instante creíste
que podías enamorarte pero no ocurrió;
yo ni lo imaginé, no quería creer.
Todo fue en silencio, sin buscarlo ni pretenderlo,
Y en cinco horas lo borré,
como se hace con los dibujos en la arena,
de un manotazo y para siempre.
Me dices: no puedo enamorarme de nadie y
lo que quieres decir es no me puedo enamorar de ti.
Ahora tengo que luchar contra el dolor
que me produce comprenderlo y matar el amor.
Sacrificarlo como a un animal herido al que no se puede recuperar.
Apuntar, disparar... y mi mano tiembla al ver tu cara.
El cielo es gris en Madrid y entra en mí.
Creía que la coraza me protegía del frío pero me hiela.
Te dije no me llames más
y extraño tu voz.
Me dijiste no me escribas hasta que te avise
y tus frases me rodean.
Tu risa, tu voz, tu imagen,
todo ello me envuelve…
No puedo dejar de pensar en ti
y quiero arrancarte,
tirarte lejos, tan lejos que no recuerde ni tu nombre.
Cuanto dolor me está produciendo.
Cuanto amor está muriendo.
Cuanto estoy muriendo para nacer de nuevo.
sábado, 12 de mayo de 2007
Frío Gris
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