viernes, 13 de julio de 2007

El poder de la sonrisa

Me ha costado encontrar un titulo adecuado. Simplemente con "La sonrisa" hubiera bastado, pero no es sobre ella de lo que quiero escribir. Es sobre su poder. Tenía que ser un titulo preciso, pero la palabra poder lo enmierda todo. Seguramente en el momento en el que descubramos de que se ríen los poderosos esta perspectiva sobre la palabra cambiará. Y cuando comprendamos que de lo que se sonríen es de nosotros, en tres días lo olvidaremos, somos así.

A pesar de eso uní tan íntimamente las dos palabras. La sonrisa tiene poder. Puede curar a un enfermo o cambiar la tajante decisión de un padre después de la travesura de un niño, y ellos lo saben utilizándola cuanto pueden. Rosseau estaba equivocado. No somos intrínsecamente buenos al nacer.

Para comprobar el poder de la sonrisa solo tenemos que hacer una prueba. Por ejemplo, si entramos en una perfumería, de esas que pertenecen a una gran cadena, para comprar cualquier articulo. Detrás del mostrador encontraremos el sujeto que nos servirá de experimento. Habitualmente, no todas, suelen tener una mirada extraña. Como si hubieran sido rociados sus lagrimales con la última muestra de Chanel nº 5, esa mirada que puede clavarte como si acabases de invadir su intimidad mientras se cambia de ropa interior.

Cuando veas eso, sabrás que nada de lo que le pidas lo tendrá en ese momento. Nada, ni autobronceadores ni esmalte de uñas. Pero sonríe. Sonríe como si te encontrases con tu mejor amigo. Una sonrisa franca, sincera. Al principio te mirará pensando ¿Qué querrá esta? ¿Qué se propone? Pero poco después acabará sonriendo contigo y hasta te regalará algunas muestras de perfumes. ¿Qué ha pasado? Simplemente la hiciste feliz durante unos instantes.

Otra prueba. Casi todos sufrimos a alguien que nos hace la vida imposible. Y seguro que en algún momento hemos sentido tanta rabia que le habríamos insultado. Hagámoslo. Sin pudor. Pero con una sonrisa en los labios. Llámale idiota mientras le sonríes con todas tus facciones. El acabará sonriendo contigo.
La sonrisa tiene un poder especial que nada puede igualar. Llega antes que las palabras o los abrazos y hace tan feliz a la gente como estos. Hasta la sonrisa del más idiota lo consigue. Nos llena aunque no sepamos por que se sonríen. Apuesto lo que quieras, que al igual que los poderosos, se ríen de nosotros. Este es el poder de la sonrisa. Regar la felicidad de los demás.

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