viernes, 13 de julio de 2007

Ayer decías...

Ayer decías que me enseño como no soy, que es un error mostrarme así, lo se y lo admito, pero tú sabes que así debe ser, porqué solo se ve lo que deseamos ver, que no miramos más allá, solo recuerda hay que nadar muy dentro para encontrar mucho más de lo que muestro. Has encontrado una parte de mí, la zona minúscula de un todo, descubriste una parte de lo que soy capaz de dar antes de que preguntases quien soy en realidad.

Me enseño como me han enseñado, para protegerme de ti y de todo, para resguardar el corazón de las cárceles de rosas que nunca muestran sus espinas. Sabes que si me miras, mi alma se encoge simplemente con el color de tus ojos, y que cuando te marchas mi vida se escapa al saber que es para siempre, y que desde ese instante solo me verás.

Lo matas para morirte con ello, y con una mano te aferras a esa muerte, mientras la otra chapotea hacía mí con tu mirada perdida en el horizonte. Te respetas y por ello te respeto, tu coherencia es la mía, te quiero tanto como me quieres, y yo, desde este mismo momento, debo esconderme de nuevo.

Esto es simplemente un adiós, un hasta luego perpetuo, un sincero hola mi amor, un cuídate cielo.

No hay comentarios: