Solo me queda el reflejo de tus ojos en los míos
borrando la mirada de niño
y el calor de tu boca en mi cuerpo
aquel día que desterraste el frió.
Vacío, olvido, desconfianza,
solo eso me queda sobre una capa de escarcha,
y un campo cubierto de sal
para que no crezca nada.
Aún conservo tu prisa y tu risa
en las grietas de mi casa,
y una ciudad que me duele cuando de ti me habla.
También me queda tu mar y tu cielo,
y un libro que refleja tus sueños,
y la explosión de grises del cuadro,
y una boca diciendo: Ven, perdóname… arrastrándome a tu lado.
Todo eso conservo, tan solo eso
en las grietas de mi alma,
las mismas que preguntan por tu marcha.
1 comentario:
Cuantas grietas tengo yo en mi alma,y que lindo son tus pensamientos.Un cordial saludo
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