Mis manos reconocen
el sabor de tu piel,
al rozarte solo,
con las puntas de los dedos,
penetrando en tu interior
hasta el fondo de tu alma,
palpando los colores,
jugando con las texturas
y disfrutando de tu sabor
hasta saturarse,
mientras mis ojos,
lentamente,
trazan un plano perfecto
con las líneas de tu cuerpo,
con el que viajar
surcando tus pliegues,
hasta encontrar la isla de tu ser
en la que saciar mí deseo,
y curar la locura
que nace en mi interior
cuando no estás,
y sueño contigo,
mientras, mis brazos,
solitarios,
acarician el aire
que eres tú.
el sabor de tu piel,
al rozarte solo,
con las puntas de los dedos,
penetrando en tu interior
hasta el fondo de tu alma,
palpando los colores,
jugando con las texturas
y disfrutando de tu sabor
hasta saturarse,
mientras mis ojos,
lentamente,
trazan un plano perfecto
con las líneas de tu cuerpo,
con el que viajar
surcando tus pliegues,
hasta encontrar la isla de tu ser
en la que saciar mí deseo,
y curar la locura
que nace en mi interior
cuando no estás,
y sueño contigo,
mientras, mis brazos,
solitarios,
acarician el aire
que eres tú.
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