viernes, 13 de julio de 2007

Encontrar pareja

Imaginaros que entráis en un bar y una chica os mira fijamente mientras pasáis a su lado. Piensas que es tu modelito, -ese vestido rojo precioso escotado y con la falda por encima de las rodillas que te has puesto-, lo que está contemplando. Al cabo de un rato ves que coge su copa, se acerca con paso decidido hacía ti, y mirándote a los ojos te dice:

-Hola, soy Raquel. ¿Puedo sentarme?

Por su forma de mirarte sabes que ni te va a pedir un cigarro, ni un tampax que se le han acabado y está en esos días... Miras hacía la derecha, hacía la izquierda, detrás, incluso bajo tu silla, pensando que no te habla a ti. Pero no, es a ti precisamente a quien le habla.

- Joder, piensas, dos meses sin ligar y ahora que me toca, es otra tía…

Pues eso es exactamente lo que me ocurrió la otra noche. Meses sin comerme un colín y lo que me ofrecen para llevarme a la boca son dos rebanadas de pan de molde sin corteza... Para ser sincera como estaba sola, pensé:

-No pasa nada por que hable con ella. Además, los tíos al ver a dos chicas juntas seguro que acercan, y por un lado, consigo mi “colín” y por el otro no estoy sola mientras tanto. Grave error. Mejor dicho, dos errores graves. Primero que todo el bar sabía que era lesbiana y por lo tanto no se acercó nadie, y segundo error gravísimo, como era tan simpática nos intercambiamos los teléfonos y no para de llamarme a todas horas. Si, ya sé que siempre puedes no descolgar o poner una excusa para no hablar… pero vivo sola, y no tengo muchas amigas, así que, lo admito, hablo con ella a todas horas.

He pasado a ser una heterosexual sin novio a ser una heterosexual con novia telefónica. Y la verdad es que no me va mal. Si no tengo tiempo para planchar, ella se acerca a casa y me plancha la ropa.

Por cierto, debo decirla que deje de plancharme los tangas con Toke. Ella dice que se plancha mejor, pero se quedan tiesos y luego se me clava por todos los sitios. Voy andando como si hubiera tenido una noche loca, pero sin la sonrisa en los labios. Toda escocida, con las piernas arqueadas y todos los tíos de la oficina murmurando.

Además, mi madre dice que ya es hora que me eche amigas decentes, no esas con las que solía ir siempre, que olían a humo de tabaco, que esta huele a mujer-mujer… Coño, si es que no tiene otra cosa entre las manos cuando sale de copas. ¿A que va a oler? ¿A lejía?

La cosa que peor llevo es que me coja de la mano por la calle. El otro día quisimos pasar entre una farola y ella sin soltarme la mano. Yo tiraba para un lado, ella para otro… total que mi brazo parece el de Bugs Bunny después de darle al Pato Lucas con un palo en la cabeza, me llega hasta el suelo.

Lo último que se le ha ocurrido es organizar una reunión en casa con sus amigas en plan Tapper Ware pero con juguetes sexuales, La Maleta Roja se llama. Ya me imagino con siete chicas en mi salón, ojo, no penseís mal, que una es la vendedora, todas muertas de la risa y comentando la jugada que van a hacer posteriormente con todo lo que compren, y ella, mirándome con ojos de picarona invitándome al plan y yo pensando:

-¿Por qué mira ese juguete con tanta insistencia? Eso es más grande que el extintor del coche…

Bien, es cierto. Es verdad que me lo estoy planteando lo siguiente: después de todos los tipos que han pasado por mi vida, quizás sería favorable eso de cambiarme de acera.

Además, son todo ventajas. Ya no tendré que comprar tanta ropa. Mi Raquel dice que me presta la suya, y os aseguro que no compra en Zara.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Encontrar pareja....puso una sonrisa en mi labios, estoy encantada de haberla leido que bien describes las situaciones de una mujer es muy divertida, imajino a un amigo riendose y me encanta que ria.Felicidades.Un cordial saludo